Control de daños
Hace unos días un vecino exigió a otro que podara su hermosa e imponente jacaranda pues sus hojas moradas caían en su patio. Incluso insinuó que si no tenía para pagarle a alguien para poderlo el lo pagaría con sus propios recursos. ¿Podar una jacaranda en plena primavera? ¿ver cómo basura el hermoso tapete morado que le alegra su jardín? Y no es que el árbol invadiera su barda, pero naturalmente creció y con el viento las hojas cruzan las bardas. Como el señor lo hizo público, automáticamente abrió las puertas a qué los demás opináramos, a lo que mi sugerencia para el vecino dueño de la jacaranda fue “ levanté su barda” así no solo evitará que las hojas se vayan a la casa del vecino, si le molesta tanto asila barda también evitará que vea el hermoso árbol todas las mañanas y de paso igual y sirve para bloquear que se pasen malas energías a su casa. No puse todo eso, solo “levante la barda*, todo lo demás solo lo pensé y ahora lo escribo. Y es que cuántas veces solo basta con levantar la barda para evitar el problema, levantar la barda a las personas o circunstancias que nos drenan la energía, levantar la barda a las y los amigos que no nos invitan, enfocarnos en aquellos a los que si les importamos. Levantar la barda a la negatividad de personas tristes que lejos de buscar ayuda intentan que los demás también nos amarguemos. Existen tantas circunstancias que ameritan levantar esa barda no solo como protección sino como paz y salud mental. Y se vale que con nosotros también alguien levanté su barda, es normal, es una dinámica social que a veces está mal vista pero que sin duda es algo necesario. Necesitamos empezar a dejar de buscar aprobación o intentar pertenecer a círculos en dónde simplemente quizás ya no encajamos, levantar la barda a relaciones tóxicas o no recíprocas. Levantar la barda incluso a pensamientos destructivos o negativos que vienen desde nosotros mismos y contra nosotros mismos.
Que importante es saber levantar las bardas, estratégico para la paz y la tranquilidad diría yo.
Así que la próxima vez que alguien quiera provocarlo para sacarlo de su circulo de paz, por favor, no discuta, no responda, no se enojo, solo por favor: levanté su barda.