Marcha del 2 de octubre exige justicia y libertad
No es una novedad que los políticos escriban sus memorias o “verdades”. En el siglo XX hay ejemplos de esta práctica, que en algunos casos puede ser hasta divertida para los lectores.
De los personajes metidos en la política han salido escritos espectaculares. Dos ejemplos: Vasconcelos y la saga de textos, que inicia con el Ulises Criollo y las memorias del famoso Alazán Tostado.
Antes de avanzar, aclaro: en el siglo XIX también hay bodrios, perdón, reflexiones de algunos prohombres, entre ellos Juárez, Guillermo Prieto y Santa Anna.
Los textos con epifanías personales pueden tener varios objetivos.
Hace unos días salió a la venta un librito de este género literario que se agotó inmediatamente. El nombre: Ni venganza ni perdón, de la pluma de Julio Scherer y Jorge Fernández Menéndez. En la portada, el abrazo que le da el presidente tabasqueño a su “amigo” después de anunciar que le daba las gracias.
En el libro, de necesaria lectura, hay cuatro líneas a destacar:
Nota completa en: Quadratín México