Cadenas de valor social/Nancy Fonseca
Algunos analistas políticos coincidieron en señalar que, en la designación de los 17 candidatos de Morena a la gubernatura, Sheinbaum tomó distancia con López Obrador.
Se puede interpretar de esa manera, pero mal haría la primera morenista del país no ejercer el poder presidencial en el partido gobernante, para tomar decisiones.
El caso más claro está relacionado con la exclusión de la senadora Andrea Chávez Treviño en la nominación del abanderado a la gubernatura de Chihuahua.
La designación de Cruz Pérez Cuéllar como candidato para arrebatarle el estado al Partido Acción Nacional, fue una jugada presidencial de tres bandas -como se dice-.
El descontón fue directo para el clan obradorista de Tabasco, y el principal damnificado fue el senador Adán Augusto López, quien daba por hecho la nominación y triunfo de su colega, en quien invirtieron millones de pesos de su promoción, sin recato alguno.
Además del poder presidencial del veto a la senadora protegida desde el Edén, le asesta un duro revés al exgobernador panista y hoy senador morenista prófugo de la justicia de Chihuahua, Javier Corral Jurado.
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