¡La Voz de la Igualdad!
La presidenta Sheinbaum es quien emprendió la defensa de la iniciativa de reforma política; no cobró presencia las consideraciones de la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde; de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; ni de los coordinadores parlamentarios, el diputado Ricardo Monreal y el senador Ignacio Mier. La defensa corrió por cuenta —y al costo— de la propia presidenta, con todas sus implicaciones. Como sucedió con su antecesor, la mañanera tiene el indeseable efecto de despojar de responsabilidad a colaboradores y líderes, además de debilitar el sentido de equipo que requiere una expresión institucional del ejercicio del poder.
El debate legislativo se vuelve intrascendente en términos de impacto de opinión. La presidenta es la voz e imagen del régimen.
Se esperaría que quien detenta la presidencia mostrara prudencia y comedimiento frente a quienes disienten. Respondió con molestia y enojo cuando se le pidió su reacción al posicionamiento presentado por dos excandidatos presidenciales, Diego Fernández de Cevallos y Francisco Labastida Ochoa, por el diputado Manlio Fabio Beltrones y por un reconocido experto en temas electorales, Jorge Alcocer Villanueva, director de la revista Voz y Voto.
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