El Listón Amarillo
Una (s) canción (es) (experimento interactivo)
Mentiría, si a mi edad no reconociera que la música ha estado presente en todos los momentos gratos e ingratos de mi vida.
Mi recuerdo más lejano de esta maravillosa expresión del género humano, se remonta a la infancia, cuando a los 4 o 5 años, mi mamá nos acercaba a mi hermano Heriberto y a mí al aparato de radio, para que escucháramos a mi papá con su Trío Casablanca (Heriberto Gasque, Memo Mora y Roberto Gómez) en un programa musical de la RCN.
Pasaba un día a la semana, como a las 8 de la noche y religiosamente jamás nos lo perdíamos. Y la verdad que no lo hacían nada mal, pues llegaron hasta a grabar discos, todavía en 78 revoluciones y nada de vinilos, sino de un material muy pesado, frágil y quebradizo, según expertos goma laca, que era lo de entonces.
Mi papá hizo buena amistad con Alfredo "El Güero Gil" de Los Panchos y trató de cerca a Los Tres Ases, Los Dandys, Los Diamantes y demás estrellas en boga, así que fueron los discos que sonaron en nuestro primer aparato un Carles Stereo, que para entonces era una joya.
El brinco musical de la infancia a la adolescencia, lo di con los Beatles, Beach Boys, Kinks, Rolling Stones, Animals y Doors por mencionar algunos, a los que mi abuelo calificaba como “música del diablo”. Pero el salto más importante fue el de puberto cuando me di cuenta de lo bonito que olían algunas compañeritas y amigas.
Y de aquí en adelante, los invito, ahora que todo es tan fácil, a tener cerca un reproductor para que escuchemos juntos un apretado resumen de mi vida a través de la música:
Before & After (Chad & Jeremy) La época de las fiestas de la secundaria, mi primer gran fracaso, cuando mi chica adorada se hizo novia de mi mejor amigo, a pesar de que yo le cantaba desesperadamente Because (The Dave Clark Five).
La escuela nos mandó a cada quien por su lado y con nuevos amigos, ahora en el CCH, tenía que demostrar mi rebeldía e importamadrismo, así que no encontré nada mejor que Heartbraker Grand Funk Railroad. Reflejaba una dureza que nunca tuve, pero me atrajo compañías, algunas fuera de serie.
Un parteaguas importante, cuando tuve que reconocer que no era ningún Heartbtraker, ni nada por el estilo, llegó con The Morning After (Maureen Mc Govern), que me delató tierno y enamorado de una preciosa pelirroja pecosa.
Dejé la prepa y entré a la universidad como el perro de las dos tortas; menos de un año después perdí a una de las mujeres más importantes en mi existencia, mi madre. Vino una vorágine de sucesos que marcarían las vidas, propia y de mis hermanos, que supimos abruptamente lo que era “amar a Dios en tierra de indios”. Desde entonces Reloj (Luis Miguel) me restrega con limón las heridas del alma.
Una muy cercana amiga de aquel entonces, me presentó a Saturday Night Fever (Bee Gees), con quien viví toda la producción musical de Barry Manilow (Even Now), pero casi cualquiera de sus canciones hablaba de nosotros. Hasta que caímos en If you leave now (Chicago).
Me dediqué de lleno a mi trabajo en radio On the Radio (Donna Summer) hasta que una nueva luna de miel me asaltó sin permiso en República Dominicana Reunited (Peaches & Herb).
La vida me llevó nuevamente por caminos inexplorados y cuando creí haber encontrado otra vez el amor, Close to you (Carpenters). cometí un error y me topé nuevamente con mayúsculo fracaso Il Never Love this way Again (Dionne Warwick)
Alguien se hizo inolvidable con una bella condena:
-Toda la vida te acordarás me mi cada vez que escuches esta canción: Time (Alan Parsons)
Tantos tumbos y tambos parecieron terminarse cuando por fin pude tener frente a frente a quien para mi había sido la pelirroja de Linus, la chica más bella que jamás me hizo caso en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Además de God Only Knows (Beach Boys) cualquier música nos quedaba chica, pero por desgracia nuestro romance no prosperó ¿Por qué te vas? (Jeannete).
El cielo me mandó en secuencia dos ángeles que llegaron para advertirme que no había encontrado el camino Undercover Angel (Alan O Dey), Heaven Mising an Angel (Tavares) y no supe escucharlos, aunque ayudaron a anclar mi viaje que había estado a la deriva.
Otro par de angelicales me hicieron ver mi suerte, porque a pesar de todo lo vivido, me faltaba madurez, Mientras Llueve (José José). Y otra vez, mi autoengaño, el venderme la mentira de que era amado, cuando el sentimiento sólo corría en el sentido propio. Quise insistir, pero lo que mal empieza mal acaba y terminamos en un Gracias (José José) .
Yo no tuve que besar ranas para que la vida me premiara, más que inmerecidamente, con una princesa. Una compañera que si la hubiera conocido desde la cuna, no la soltaba por nada y me habría evitado tantos descalabros y raspones. Por debajo de la mesa (Luis Miguel).
¿Y cuál es mi canción favorita? My Way (Frank Sinatra) describe mi vida. La escribió Paul Anka a petición de una señora que se la pidió para su esposo en el lecho de muerte… Yes, it was my way.