Ernesto Ruffo es inocente
¡Amárrenlo! Expresión coloquial que alude a la conducta sin contención de las personas, asociada a la de los animales, particularmente los caninos bravos. Lo dicho es para referirse a la reacción post Venezuela del presidente Donald Trump. Dada la ilegalidad, el éxito en el cometido inmediato, esto es, la detención del dictador Nicolás Maduro con un mínimo de sangre, y ante la incertidumbre en todo el mundo por la actuación unilateral con fuerte despliegue militar, natural era que mediara la mesura y una visión para que la idea de hegemonía política militar que reivindica sobre su hemisferio no implicara lo mismo para China y Rusia en sus respectivas regiones.
No fue así; al contrario. Cuba y Colombia en América están en jaque. Para México, una amenaza que se interpreta como presión. Una locura reclamar derechos territoriales sobre Groenlandia que ha alertado a Europa y rechazo de sus principales aliados. Trump está dispuesto, al menos en sus palabras, a todo. La cuestión es que la acción militar en Venezuela prueba que el impopular presidente está dispuesto a ir más allá de lo razonable, imaginable y pensable.
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