Que se vaya Taddei
A dos años del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, hacer una evaluación de los avances que ha tenido en materia de género sirve para conocer cuánto interés existe en resolver esos temas que requieren análisis, diseño, presupuesto y voluntad política.
No solo porque es la primera mujer en llegar a la Presidencia le corresponde trabajar este tema —los hombres también deben hacerlo—, sino porque al inicio de su mandato fue enfática en que se le nombrara presidenta, con “a”, y mencionó: “No llego sola, llegamos todas”, en su discurso al asumir la Presidencia, en octubre de 2024. Estos detalles fueron importantes porque permitieron percibir que uno de sus objetivos sería trabajar por la igualdad de las mujeres.
El Sistema Nacional de Cuidados continúa en el Congreso con la discusión de iniciativas para establecer una Ley General de Cuidados, que definiría las bases de coordinación entre Federación, estados y municipios. En el Segundo Informe, la Presidenta informó sobre la construcción de mil centros de educación y cuidado infantil que se instalarán en coordinación con el IMSS y el DIF. Estos espacios contemplan a la primera infancia, desde los 40 hasta los mil días de vida. Esto contribuiría a reducir la carga de cuidados que históricamente recae en las mujeres.
Aunque es un avance, es necesario cuestionar cuántos centros ya están funcionando y no solamente en proceso de instalación; cuántas niñas y niños tienen acceso efectivo; en qué estados y municipios están ubicados; cuánto presupuesto se destinó, etcétera, para considerarlo un paso significativo.
Por otro lado, Sheinbaum impulsó una reforma de siete leyes secundarias, entre ellas la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, el Código Nacional de Procedimientos Penales y la legislación laboral, con lo que atiende directamente la prevención de la violencia contra las mujeres.
Creó el Programa de Atención Integral para el Bienestar de las Mujeres (PAIBIM) para fortalecer las instancias estatales de las mujeres y proporcionar atención integral.
El mayor avance de Sheinbaum en género todavía no representa un resultado social concreto; está en sentar las bases y haber construido un nuevo andamiaje jurídico e institucional para la igualdad sustantiva. Llevar estas acciones a la realidad para que se conviertan en derechos ejercidos, ese es el trabajo.
Algo más que destacar es que, en este gobierno, a diferencia de otros, se han colocado en la Constitución y en el debate social conceptos tal vez nuevos para algunos o poco conocidos, como igualdad sustantiva, vida libre de violencia, igualdad salarial, paridad y sistema de cuidados. Empezar a hablar de todo ello ya es un gran avance.