Más allá del escándalo
No sé si estuvo en el estadio, los escuchó por radio o los vio en televisión, pero me los platicaba con tal vehemencia, que puedo corroborar que el Nou Camp fue sede de dos de los mejores partidos mundialistas de la historia, uno en México 70 y otro en 86.
Alemania Federal frente a Inglaterra, al abrigo de Juanito México y Bélgica contra la Unión Soviética, cuando Pique, el chile bigotón, fue la mascota del torneo.
Don Pedro Ramírez Ulloa, mi querido suegro ya desparecido, me escenificaba en la sala de su casa, cómo había sido el gol de Gerhard Muller para el 4-3 definitivo con el que los alemanes echaron a la orgullosa Albión en cuartos de final el 14 de junio de 1970.
Igual, con pelos y señas, me contaba como Nico Claessen en la prórroga anotó para los sufridos belgas, que eliminaron a la Unión Soviética 4 goles a 3 en los octavos de final, ante un estadio a reventar, el 15 de junio de 1986.
Cuatro tremendas selecciones con los futboles más representativos de su época, pisaron el césped sagrado del dos veces mundialista, que en esta ocasión se quedó en espera de su tercera designación como campo de batalla.
Y ¿por qué sagrado?
Porque las bendiciones futboleras sólo llegan con la presencia de grandes figuras en algún momento de un gran estadio.
Edson Arantes Nico Claessen, jugó el 1 de febrero de 1967, con su Santos de Brasil en el encuentro inaugural ante River Plate de Argentina.
Diego Armando Maradona, paseó su talento en la grama leonesa, a los 20 años, en noviembre de 1980 en un amistoso entre Argentinos Junior y Club León.
Detalles de este tipo sólo los manejan verdaderos aficionados, objetos de todo mi respeto, quienes siempre van a saber más que el más informado de los cronistas deportivos. Ellos saben por gusto, por pasión; nosotros, primero por trabajo.
Tal vez a ello obedezca el cierto escepticismo con el que algunos vemos la realización del Mundial, pues mientras para muchos no ha prendido, para otros tantos más, la emoción está en su punto.
Es un hecho que ya no se verán familias reunidas frente a un televisor y que solamente en algunos antros con buenos ganchos, se proyectarán los partidos más atractivos en pantallas gigantes.
La nueva forma de disfrutar un mundial, es toda una experiencia social digna de estudio, pues nos dará el derrotero que deberán tomar los dueños del balón para pensar en próximos mundiales. ¿Qué sigue? Ellos ya tienen un proyecto avanzado, de seguro.
Ahora sí, ya todo está en internet, pero debo confesar aquí que todavía la pasión humana supera al mejor disco duro. Don Pedro se sabía los nombres de cada seleccionado, conocía alineaciones completas y tenía tatuados en la mente los movimientos de goles históricos clave.
Era, y debo confesarlo, mi mejor fuente de conocimiento futbolero, de box, ciclismo y otros deportes que manejaba al dedillo. Como él ya quedan pocos, pero todavía hay y no debemos ni podemos desperdiciarlos. Con todo e internet, hay que acercarnos a los abuelos.