Nada personal
La Asamblea General de Naciones Unidas que se está llevando a cabo en la ciudad de Nueva York esta semana no es una asamblea común, es la última bajo el liderazgo de Antonio Guterres, quien a pesar de haber hecho su mejor esfuerzo no logró sacar adelante a las Naciones Unidas, a su favor hay que decir que las condiciones que se suscitaron en su periodo no fueron las más óptimas, un liderazgo como el de Trump que desde su primer periodo los puso en aprietos al suspender el pago de cuotas o una pandemia que cambio las reglas del juego, cambio las agendas, cambio la forma en que se conducía el mundo. No podemos decir que no hubo logros o que no se intentaron pero si es un hecho que faltó contundencia y valor para hacer las cosas diferentes y salirse de los parámetros y formulas que antes habían utilizado sus sucesores , Pero lo más interesante de esta asamblea es como se están utilizando los discursos para dar las versiones de los hechos, como si el mundo fuera el jurado o como si se estuviera buscando convencer a los demás de quien es la víctima y quien el victimario, por supuesto cada quien redacta los hechos a su conveniencia. A pesar de que la asamblea general sigue convocando con 192 líderes globales en la sala y con la voluntad de fortalecer el multilateralismo y la cooperación internacional, la realidad es que con el derecho a Vero por parte de Rusia, China, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, pareciera que los demás solo son espectadores a merced de las decisiones de esos cinco países cuyo derecho a veto está siendo cuestionado y ya hay propuestas para eliminarlo. Muchas potencias no solo hablan del nuevo orden mundial, lo están fabricando e incluso llevándolo a cabo, los organismos como Naciones Unidas deben tomar un rol importante en este nuevo orden para asegurar la equidad y los límites a personajes o países que quieran estar por encima del bienestar global.




