Las Batallas
Un principio básico de los rescatistas o salvavidas es que cuando una persona se está ahogando deben sacarla del agua, pero evitando a toda costa que durante este proceso los jale y termine hundiéndolos, primero porque se ahogarían y pasarían de rescatista a víctima y segundo porque entonces no podría salvar a esa persona que necesitaba ayuda.
Este principio básico aplica al tema de la salud mental, porque una persona que requiere atención puede arrastrar con ella a otras, principalmente a sus seres queridos, que buscan ayudarla, pero carecen de los conocimientos necesarios para brindarle una atención correcta y profesional.
Es por ello que existen especialistas en la materia como son los psicólogos o psiquiatras, quienes tienen la preparación y la experiencia necesaria para sacar a la persona de ese mar que parece hundirlos hasta que se encuentran tan profundo que sienten que ya no pueden salir a la superficie.
Quizás uno de los principales problemas de quienes requieren de apoyo es que minimizan o, de plano, desconocen el problema de salud mental que están atravesando o, lo que es más, deciden ignorarlo conscientemente por el temor a ser víctimas de rechazo social y estigmatización.
Retomando mi analogía, lo que sí no podemos hacer cuando vemos que una persona requiere ayuda es pasar la situación por alto o minimizarla, ya que equivaldría a ver que alguien se está ahogando y no hacerle caso.
Si se carece del conocimiento para apoyar a una persona que requiere de ayuda profesional se debe buscar a quién sí se la pueda brindar, pero no quedarnos de brazos cruzados, ni tampoco dejarnos arrastrar por alguien que nos puede ver como su salvavidas y nos hunde también.
El tema de la salud mental debe ser atendido con respeto, profesionalismo y mucha empatía, porque una persona que está sufriendo, y en muchas ocasiones ni siquiera lo nota, puede sentirse a la deriva, pero con la atención adecuada puede volver a nadar en aguas tranquilas y recuperar el control de su vida.