Genio y Figura/Francisco Buenrostro
Los últimos días, el país vive episodios que muestran extremos inéditos de impudicia en la vida pública. Los ministros de la Corte echando por la borda la condición de cosa juzgada de sus resoluciones; la presidenta Sheinbaum con un desaseado manejo de un muy delicado tema de Estado —la remoción del fiscal general de la República—; una desastrosa operación política en el manejo del descontento social por la extorsión y el abandono al campo; el expresidente López Obrador reeditando la polarización; y la batería de Morena y del gobierno contra el Movimiento del Sombrero y sus principales figuras, varias de ellas amenazadas de muerte, según la colaboración de Raymundo Riva Palacio.
La elección de 2027 los trae muy descompuestos, al tiempo que la Corte se ha vuelto un jardín de niños que requieren de alguien que los llame a la cordura. No existe el menor sentido de responsabilidad, y eso ya se sabía, pero no que nadie, absolutamente nadie, iba a responsabilizarse de que las cosas se descompusieran tanto y tan temprano. Faltó alguien hacerse cargo. Después de formalizar la determinación de que en el sistema jurídico nacional no existe la definitividad en las sentencias —ni siquiera las del supremo tribunal—, la presidenta Sheinbaum tuvo que salir a expresar su rechazo a lo resuelto, y ellos pronto afirmaron que no aprobaron lo que aprobaron y que cumplirían con lo ordenado: trabajar en los casos pendientes y no en las sentencias definitivas.
Es evidente que desde el gobierno no hay conducción de la política interior. La Secretaría de Gobernación no existe, y por lo mismo los problemas llegan directo a la presidenta Sheinbaum. La negociación con la protesta social fue de una torpeza monumental; la sensatez provino de los inconformes, no de las autoridades. La remoción del fiscal debió procesarse no a través de la mentira y el engaño. Decir las cosas tal cual. El saldo de lo ocurrido y su secuela dejan la impresión de que las razones del relevo son inconfesables porque tienen que ver con la impunidad.
La nota completa en Quadratín Yucatán