La propuesta impositiva a la cerveza y licores para 2027/ Moisés Bailón Jiménez
Una fecha en dónde se reúnen las familias, se podría decir que una semana en donde hacemos una pausa de la dinámica diaria de la vida, bajamos la velocidad a las prisas y nos permitimos oler con calma en la mañana el café sabor avellana que nos recuerda la época. Un día en dónde el pretexto del nacimiento del más grande ser humano que haya existido nos sigue reuniendo, 2025 años después (casi 2026) a las familias para recordarnos lo que en realidad importa. A pesar de que la mercadotecnia nos vendió el cuento de las luces, el árbol, la cena y los regalos, sabemos que todo eso sin los seres que amamos en la mesa perdería todo el sentido. Es una época que nos recuerda lo importante de vernos a la cara, abrazarnos, decirnos lo mucho que nos queremos. Una época que nos recuerda que el rey más grande de todos nació en un pesebre con vista directa a las estrellas que presenciaron su nacimiento, un dia que nos recuerda que en realidad no se necesita más. Un recordatorio de la temporalidad de nuestro paso por la tierra y de lo importante que es la gente que está en esa mesa en nuestras vidas. Así que mis deseos de navidad para todos ustedes queridos lectores y aquellos que mañana se sentarán en sus mesas son simples pero potentes, que el día a día les de salud, que nada les duela, que logren abrazar a cada uno de sus seres amados, verlos a la cara, cruzar miradas que logren quedarse en el recuerdo permanente, que no el áspero frío logré quitarles el calor que da saberse amado, que su corazón sienta la paz que da el deber cumplido, que las luces iluminen cada uno de los rostros de sus seres amados y les concedan sus más grandes anhelos, que haya risas y cantos, pero sobre todo silencios improvisados de esos que nos hacen sentir que los que se nos fueron antes, también están sentados ahí en nuestra mesa Y QUE LA VIDA LOS SIGA ABRAZANDO CADA DIA.
FELIZ NAVIDAD