Genio y Figura/Francisco Buenrostro
En México la discusión sobre los derechos de las audiencias no es nueva, comenzó formalmente hace 13 años con la Reforma de Telecomunicaciones de 2013.
La reciente propuesta de lineamientos sobre los derechos de las audiencias y códigos de ética, emitida por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, enciende alarmas críticas sobre el futuro de la libertad de expresión en la radio y la televisión mexicana.
El mecanismo diseñado por este nuevo órgano regulador abre una peligrosa vía para la autocensura periodística y el control estatal de las narrativas. Al centralizar la vigilancia de contenidos en una entidad con fuerte influencia del Ejecutivo, llama la atención la ambigüedad de los criterios planteados, como ha advertido Leopoldo Maldonado director regional de Artículo 19 organización que defiende la libertad de expresión y el derecho a la información.
Las nuevas reglas facultan a la CRT para recibir quejas de particulares y determinar de forma discrecional la validez de la información.
Otros de los riesgos según Maldonado son: la falta de imparcialidad del organismo regulador sin independencia, multas exorbitantes que van del 0.01% al 1% de los ingresos de las estaciones, lo que forzará a los medios a callar antes de arriesgar sus finanzas. La apertura a quejas anónimas y un "recurso de inconformidad" estatal que someterá las decisiones de los defensores de audiencias al filtro gubernamental.
Una de las mayores inconformidades que han manifestado las y los periodistas y comunicadores es diferenciar la información noticiosa de la opinión, este punto impone una rigidez narrativa, exigir que por ley que un comunicador interrumpa su discurso o use elementos visuales estandarizados como cortinillas o plecas cada vez que emite un juicio subjetivo fragmenta el ritmo de la transmisión y resulta poco práctico en programas en vivo.
Sobrerregular la estructura de los programas limita la libertad de formato de las empresas de comunicación y asume que la audiencia es incapaz de discernir por sí misma cuándo un presentador está fijando una postura editorial.




