Agave y Tequila/Alejandro Verduzco
Y sí, todo mundo vimos el medio tiempo del Super Bowl. De por sí ya era bastante popular, pero esta vez generó mucha expectativa o, si quieren llamarle amarillismo, pues Trump intentó bloquear la presentación de Bad Bunny al considerar que no representa los valores de Estados Unidos. Sin embargo, lejos de eso, la parte que más ha molestado a Trump ha sido el apoyo que Bad Bunny ha defendido abiertamente a los migrantes, y es de los artistas que condenan públicamente la actuación de ICE y la discriminación en contra de ellos.
Hay que ser valiente para mantenerse firme en los ideales y valores que defiendes, a pesar de saber que eso va a molestar a uno de los hombres más poderosos del mundo. A decir verdad, yo no era fan de Bad Bunny; la letra de su música o su forma de cantar no lograban llamar mi atención. Pero desde hace un tiempo, cuando empezó a usar su plataforma para hablar sobre migración, paz, amor, unión y Latinoamérica, tengo que decir que cambió mi percepción de él, y creo que eso da valor a otros famosos para unirse a esa causa e incluso a sus fans, para no permanecer indiferentes ante problemáticas sociales graves y reales.
Creo que la fama, el poder, el dinero y el impacto que uno puede tener en su círculo, así sea pequeño o grande, deben utilizarse de esa manera: visibilizando los problemas y cómo podemos ayudar a arreglarlos, o sensibilizarnos e intentar ser mejores seres humanos.
En lo personal, me gustó mucho el espectáculo; no la música, no la letra, pero sí todo lo que representó. El mensaje de que lo único que puede más que el odio es el amor, y yo le agregaría: y la música.