Ciudadanos responsables votando/Nancy Fonseca
No sabemos cuándo se echaron los dados; esto a manera de decir que hubo un momento de no retorno, fundacional del régimen autoritario que ahora gobierna al país en condiciones de normalidad y hasta de un relativo consenso. ¿Fue la elección de 2018? ¿Ocurrió como secuela de los comicios de 2021, cuando López Obrador decidió optar por un quiebre radical apuntalando a Claudia Sheinbaum como sucesora? ¿Fue la elección de 2024 que dio muchos votos y legitimidad al segundo piso? ¿Fue la decisión de otorgar al régimen una mayoría legislativa que los votos no le dieron? ¿Fue la traición de los Yunes y de los senadores del PRD que permitieron romper con la última barrera institucional a la deriva autoritaria?. Más allá de la respuesta, lo que no puede ignorarse es que existe un nuevo sistema político. A algunos les parece excesivo decir que se vive en un régimen autoritario.
La hegemonía de un proyecto no ocurre sólo por la fuerza o la coerción, empieza por las conciencias, por la formación del consenso, por la cultura, por una narrativa que colectivamente se hace propia, por ir normalizando en los distintos frentes al nuevo régimen de autoridad y para ello es necesario someter a la opinión independiente.
No hay batalla fundacional, sino cientos que se van librando y van dibujando la nueva realidad. La Constitución ya no es un código que garantiza la libertad y la coexistencia plural, ni siquiera existe una instancia confiable a la cual recurrir para protección. El encarcelamiento de un rector disidente o la sanción a un medio de comunicación y a un periodista en el distante Campeche es parte de lo mismo, efecto demostrativo, tangan para que aprendan, como también ocurrió con El Universal y Héctor de Mauleón o la ciudadana Karla Estrella Murrieta sancionados judicialmente por ejercer la libertad de expresión. Las palabras admonitorias desde el púlpito presidencial tienen consecuencias y su evidencia es el estado del debate público, del marginal escrutinio al poder y que cada vez más la libertad de expresión se refugie en el ruidoso y disperso espacio digital. Código Magenta, Aristegui, SDP Noticias y Latinus tienen más auditorio y credibilidad informativa que Televisa o Milenio.
La nota completa en Quadratín Yucatán