Si la IA hace la tarea, ¿quién está aprendiendo?
La reciente entrega de los premios "Para las mujeres en la ciencia" en México demostró que tenemos mujeres capaces de descifrar el polvo interestelar, buscar vacunas contra enfermedades desatendidas o desentrañar el impacto de los microplásticos en nuestra salud.
El galardón impulsado por L'Oréal, la UNESCO y la Academia Mexicana de Ciencias reconoció a ocho investigadoras mexicanas: Ingeborg Dorothea Becker Fauser, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue distinguida por su investigación sobre la leishmaniasis, una enfermedad que puede provocar lesiones y secuelas graves, y que afecta especialmente a poblaciones con menos recursos.
Irene Antonia Cruz-González Espinosa, del Instituto de Astronomía de la UNAM, recibió el reconocimiento por su trabajo sobre las propiedades del polvo interestelar en las regiones centrales de las galaxias. También ha participado en el desarrollo de instrumentación para el telescopio de 2.1 metros del Observatorio Astronómico Nacional, ubicado en San Pedro Mártir, Baja California.
Mercedes Guadalupe López Pérez, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-IPN), quien suma 34 años de trayectoria científica, al menos 25 de ellos dedicados al estudio de distintas especies de agave mexicano.
Gladys Alejandra Toledo Ibarra, del Centro Nayarita de Innovación y Transferencia de Tecnología, estudia cómo los microplásticos pueden alterar la comunicación entre los sistemas inmunológico y endocrino, así como favorecer procesos inflamatorios.
Lenci Karina Vázquez Jiménez, del Centro de Biotecnología Genómica del IPN, trabaja en el diseño y síntesis de compuestos derivados de quinoxalina capaces de inhibir la proteína JAK3, con potencial para el desarrollo de tratamientos contra leucemias y linfomas.
Lizbeth Esmeralda García Velázquez, de la Universidad La Salle México, investiga el daño genómico en el cerebelo durante el envejecimiento, con el objetivo de aportar conocimientos para desarrollar estrategias terapéuticas frente a enfermedades neurodegenerativas.
María Magdalena Zamora Corona, del Instituto de Neurobiología de la UNAM, se centra en la vasoinhibina, un fragmento proteico que inhibe la formación de nuevos vasos sanguíneos.
María Teresa Córdova Alonso, del Centro de Investigación en Química Aplicada, en Coahuila, desarrolla propuestas de materiales naturales y degradables, entre ellas mejoras al hule natural producido en México.
Lejos de fotografías oficiales y los discursos, las mujeres representan apenas el 32 por ciento del personal de investigación a nivel global. En México solo un 24 por ciento de quienes se dedican a la física, las matemáticas o las ciencias de la Tierra son científicas.
Como bien señaló Andrés Morales, representante de la UNESCO, una ciencia que excluye a las mujeres simplemente no es ética ni justa. No es falta de vocación, sino las barreras socioculturales que empiezan en las aulas desde la infancia, en la etapa profesional la carencia de sistemas institucionales de cuidados y la falta de programas de vocación con perspectiva de género.
Para que todo esto sea posible son necesarios presupuestos que financien investigaciones lideradas por mujeres jóvenes, para esta edición los premios destinaron una inversión superior a un millón 550 mil pesos para respaldar investigaciones y contribuir a consolidar el liderazgo de las científicas. No para cumplir una cuota de género, sino para generar conocimiento científico a través de la mirada de las mujeres.