Victorias pírricas
Todo hecho que vemos en redes sociales es solo eso, lo que ese clip de 30, 50 segundos o minutos nos muestra, suficiente para emitir una opinión o juicio por lo que vemos, basta con que un video se haga viral para que tome relevancia.
Es el caso de la empleada del ayuntamiento de Puerto Vallarta en un show de Franco Escamilla, donde sin ser la intención del standupero, exhibió a una de las asistentes del público al interactuar con ella, se identificó como Natalia y afirmó trabajar en el ayuntamiento del municipio pero no explicó cuál era su función, dijo que aunque no sabe qué hace en su trabajo “se la pasa muy bien”, que toma mucho, y se la pasa comiendo, cenando, desayunando, el comediante insistió en cuál era su descripción laboral o qué decía su gafete y simplemente respondió: no sé.
Esa interacción apenas se hizo viral en redes ya que sucedió el 26 de septiembre durante un show en Tepic.
Situación que ha desatado furor y todo tipo de comentarios contra la funcionaria por la irresponsabilidad de sus respuestas. De hecho el alcalde de Puerto Vallarta Luis Ernesto Munguía hizo frente a la polémica que generaron las expresiones de la chica auxiliar en la Secretaría de Hacienda Municipal, el edil comentó que “los funcionarios del ayuntamiento tienen que estar muy claros del respeto que tienen que guardar a la función pública” pero no mencionó alguna sanción o suspensión para la funcionaria.
Posteriormente Natalia Ruelas, como es su usuario en redes sociales, publicó un video aclarando la situación, en una primera parte pone un fragmento del video viral y posteriormente explicó que no es política, que estudió administración de empresas turísticas y que su trabajo es dar seguimiento a diversos acuerdos del ayuntamiento con empresarios y sectores de la población, trabajo que le requiere estar disponible los 7 días de la semana, “lamentó muchísimo el tono ligero en el que respondí la confusión que esto pudo generar, ninguna persona merece violencia digital” añadió, a raíz del incidente ha recibido todo tipo de críticas y comentarios ofensivos en sus redes. El mensaje fue en tono de sororidad entre mujeres ante una situación así y en el ámbito profesional. En un gesto sincero y de arrepentimiento dijo qué hay que cuidar las palabras y ofreció atender solicitudes de transparencia sobre su trabajo en el ayuntamiento.
Probablemente su aclaración no se haga viral como su error, pero reconoció que se equivocó, y fue un acierto hacerlo, tal vez ningún medio había pensado en darle voz.
El linchamiento digital ha sido potenciado por la inmediatez de las plataformas digitales, y se basa en juicios precipitados dejando un daño injusto a la reputación de las personas. Como consumidores de redes sociales el desafío está en no dejarnos llevar por la marea de polarización, dar un espacio a la duda y esperar a conocer la otra parte de la historia para fomentar un debate más justo, si nos toca a nosotros también quisiéramos esa oportunidad.