Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Oaxaca, uno de los bastiones históricos de la izquierda mexicana, ha encendido focos rojos en la dirigencia nacional de Morena. En la cúpula del partido existe preocupación por la operación de un grupo de poder que, pese a estar rodeado de controversias y episodios polémicos, busca controlar candidaturas estratégicas en distintas regiones del estado con una ruta perfectamente definida: conquistar la capital en 2027 y construir desde ahí la disputa por la gubernatura en 2028.
Liderazgos morenistas me comentan que en el círculo cercano de Ariadna Montiel tienen perfectamente claro que en política los problemas ignorados rara vez desaparecen. Por el contrario, suelen crecer hasta convertirse en crisis. Y cuando se trata de procesos electorales, los focos rojos que no se atienden terminan reflejándose en las urnas.
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